Cuando viene un paciente nuevo a la consulta, una de las cosas que primeramente hacemos es una historia clínica, donde quedan reflejados, además de sus datos personales, todas las enfermedades, dolencias, intervenciones, medicación, y síntomas que pueda tener.

Los tratamientos que realizamos, tratan de dar con la causa del problema, desapareciendo ésta, desaparecen los síntomas asociados a ella. En muchas ocasiones, los pacientes no relacionan ciertos síntomas con la dolencia por la que vienen a la consulta.

También es cierto, que nos encontramos que mucha gente se ha «acostumbrado» a padecer algún problema, y dan por supuesto que no podrán librarse de él nunca, por ello no lo especifican, o si les comentamos, nos refieren que eso es de «familia» y les a tocado la china a ellos. Por ejemplo, los dolores de cabeza.

Nos cuentan que su madre los tiene, los tenía su abuela, y en su casa les pasa a tal hermano o hermana y al paciente en cuestión.

Pero algo que nos encanta hacer en la práctica, es además de tratar el motivo que les lleva a venir a la consulta de acupuntura, tratar las otras dolencias en la medida de lo posible. Somos un poco como aquel artesano que al mirar un trozo de madera, es capaz de ver sus posibilidades, quitar un poquito de aquí, limar allá, barnizar para darle mejor color, etc.

Siempre procuramos tener una imagen ideal de salud para un paciente en concreto, y sobre esa talla en bruto trabajamos. Esto da lugar a que a veces no se asocie la acción específica del tratamiento en aquellas pequeñas cosas (otras no tan pequeñas) a las que el paciente no da tanta importancia, ha tirado la toalla o se ha acostumbrado a vivir con ellas.

Respecto a esto, recuerdo un señor que venía por problemas de próstata, incontinencia, etc, pero además desde hacía años padecía un dolor de espalda en la zona lumbar, sobre las vértebras.

Después de unas sesiones un día de pronto comentó; ¡Que casualidad!, desde que estoy viniendo a su consulta no me duele la espalda. Yo me limité a sonreír y a decir: ¡Que casualidad!, ¿verdad?. Al cabo de más tiempo, se dio cuenta que no podía ser que llevara tantos días sin molestias y por fin otorgó el resultado al tratamiento que estaba llevando.

En su caso concreto, hay un punto que gobierna los riñones, y que muchas veces da sintomatología asociada a dolencias como la de este señor, además de actuar sobre huesos, rodillas, esterilidad, impotencia, incontinencia, etc.

Estamos seguros, día a día en la consulta cuando aplicamos estos métodos y sabiduría tan antiguos, de nuestra labor y servicio social, con los que deseamos se enriquezcan sus vidas, su calidad de vida.