En muchas ocasiones tenemos pacientes deportistas. Algunos son jugadores de Rugbi, atletas de maratón, ciclistas, nadadores, etc.

En una ocasión, una mujer que practicaba natación, después de seguir un tratamiento para una dolencia, tomó nuestra consulta como referencia para cualquier cosa que pudiera ocurrirle. Esta vez se quejaba de una rodilla, y durante las sesiones, un día se presentó con el pelo mojado en invierno, le pregunté, con lo que me contestó que venía de entrenar en una piscina cubierta.

Decidimos, tratar simultáneamente su rodilla y su mejora física, con lo que al final de la semana nos hizo los siguientes comentarios:

En primer lugar (comentaba la señora), estoy haciendo más largos de los que habitualmente nado. Como lo contaba muy sorprendida, le informé que se estaban revisando otros aspectos de su salud; pero ella insistió que eso no era no importante, sino que antes haciendo menos esfuerzo físico, realizaba los largos que se había marcado como meta, pero salía de la piscina agotada, sin embargo ahora, hacía más y salía bastante entera.

Pero como colofón añadió que se recuperaba mejor y en menos tiempo, pues antes de venir a la consulta, le suponía cuidarse, descansar, revisar su dieta, todo ello para recuperarse.

Ahora su ritmo cardíaco es más fuerte, firme, potente, se reafirma su salud, puede realizar más esfuerzo y se recupera antes.

Este es solo un caso de muchos, pues es habitual en otros deportistas que tengamos que atender sus tendinitis, lesiones, torceduras, esguinces, etc.

Agradezco de corazón a todos estos deportistas, que depositan su confianza día a día, en una medicina sana, natural, y que tanto beneficios reporta.