Es corriente encontrar en consulta a pacientes que vienen por sus dolores de cabeza, unos dicen que padecen de migrañas, jaquecas, dolor en la nuca, dolor de toda la cabeza, frente, del ojo y se extiende por la sien, de la zona superior, etc.

La etiología apunta al estado de un órgano principal, o sea si duele una zona de la cabeza nos puede estar indicando que esa persona no esta bien de su hígado por ejemplo, unas veces es solo un aviso del meridiano, de la parte energética, y otras nos encontramos con daños en el órgano en cuestión.

Normalmente podemos clasificar la patología en tres partes. Daño físico, energético o ambos. Pero de cualquier forma a través del dolor está el cuerpo comunicándose con nosotros para ver si alguien habla su idioma y sabe entender lo que nos quiere decir.

Como un niño pequeño que empieza a balbucear sus primeras palabras y pide algo a un amigo, este nos pregunta que quiere decir el niño pues no se entiende lo que quiere; inmediatamente su madre o padre le escucharan y observando dirán, tiene hambre, o esta pidiendo agua, etc.

Son avisos a través de los canales de los órganos (meridianos) del estado de éstos.

Básicamente nosotros hablamos de cinco tipos de dolores de cabeza distintos.

Cuando el paciente se queja de dolor posterior en la nuca (si no irradia en los trapecios y no es por tensión y agarrotamiento muscular) vemos que la patología nos habla de que la causa está en su vejiga de la orina. Si preguntamos en éste sentido podremos hallar o no alteraciones, dolor en la micción, poliuria, incontinencia, falta de fuerza sexual (hombres), etc, esto es si hay también afección orgánica. El tratamiento consistirá en una tonificación de su vejiga de la orina, y raramente hay que hacer tratamiento local.

En ocasiones, un paciente viene a la consulta diciendo que padece jaquecas (dolor lateral de la cabeza) que a veces irradia hasta el ojo. Pero hay que observar detenidamente la zona dolorosa, pues suelen describir el meridiano de vesícula biliar, y el tratamiento principal será para el meridiano de triple recalentador y vesícula biliar que tienen la capacidad de sacar, expulsar fuera del cuerpo cualquier cosa.

Es común en casos crónicos de jaquecas, tener que hacer tratamiento local en los puntos de vesícula biliar y triple recalentador con abeja, o aguja, lo que da excelentes resultados, no teniendo el paciente que hacer después del término del tratamiento sesiones de seguimiento o mantenimiento.

Si aparece dolor frontal, esto es síntoma de un problema estomacal, por lo que hay que revisar si es del propio órgano, o si este está afectado por el hígado (normalmente), o por el corazón. Si esto es así, el tratamiento requerirá regular más órganos y mas tiempo.

Este tipo de personas con dolor frontal suelen tener la costumbre de no desayunar o hacerlo de forma muy frugal, subiendo el calor y la queja de su estómago por el meridiano, que a modo de chimenea o válvula de seguridad nos da patología en Du yu el punto 8E (ocho de estómago), y de lado a lado cubriendo toda la frente. Por supuesto la experiencia y la prudencia siempre nos llevará a investigar si solo es esto, o si es debido a sinusitis, u otras posibles causas mas graves que debemos descartar.

El dolor de la parte superior de la cabeza tiene que ver con el estado de los riñones principalmente, y de la vejiga, y su tratamiento principal etiológico es abordar dichos órganos.

También esta el dolor generalizado de toda la cabeza, lo que nos está indicando patologías y alteraciones en todos los órganos anteriormente descritos, acompañados de una fuerte debilidad del aspecto energético y el material.

Finalmente podemos encontrar dolores combinados, lateral y frontal, de nuca y lateral, etc. O dolores que ocultan o enmascaran otros dolores o patologías orgánicas que hay que relacionar y ver como múltiple sintomatología que apunta a uno o varios órganos.

Animamos a los que padecen estos dolores a veces insoportables, a que busquen una solución a su estado, cansados ya de haber probado todo según ellos mismos refieren, con historiales familiares, y tomando medicación desde hace años a que investiguen sus causas orgánicas y busquen una salida.

 

CASOS PRÁCTICOS EN CONSULTA

Recuerdo el caso de una joven que vino a consulta a finales del año 98.

Paciente de veintitrés años, cabello moreno, elegante, piel pálida, poca voz, muy delgada.

Refiere dolores intensos de cabeza desde siempre, especialmente en nuca y frontales. Normalmente padece estreñimiento. Dolores premenstruales, infecciones de vejiga frecuentes y vaginales ocasionales. Molestias digestivas.

No ha tenido intervenciones quirúrgicas. Padeció una fuerte pancreatitis a la edad de tres años con lo que estuvo ingresada un mes en el hospital.

No soporta el viento ni el frío, y le suelen llorar los ojos. Se queja de dolores lumbares. En la exploración encontramos los miembros fríos, especialmente los dedos de las manos.

No desayuna normalmente. Se ve que es una persona muy inteligente y exigente.

Se le recomienda en primer término hacer desayunos fuertes, que se realizan en el horario energético de estómago de 7 a 9 a.m, pero nunca más tarde de las nueve.

El tratamiento en la primera sesión después de la regulación energética, y restablecimiento de su circulación (tenía tres cortocircuitos), estuvo dirigido a tonificar el estómago y digestivo, regulando el intestino grueso pues en su caso es primordial el tratamiento para su estreñimiento.

La segunda sesión se moxó para fortalecer la vejiga y riñones (dolor de nuca) abordando sus problemas de dolor en la micción e infecciones frecuentes. Esto se repitió en sesiones posteriores además de aplicar acupuntura etiológica para el estómago y bazo – páncreas debilitado por su enfermedad de la infancia.

Desaparecen en la primera semana los dolores y molestias en la micción remitiendo totalmente. Va al servicio con regularidad. Desaparecen los dolores de la parte posterior de la cabeza (nuca y cervicales), y permanece de forma muy reducida alguna molestia frontal con irradiación ahora hacia la sien. En la segunda semana esta irradiación se intensifica siendo el dolor típico de vesícula Biliar (era un dolor enmascarado por debilidad del hígado).

Para que mejore su hígado y vesícula causantes de este dolor lateral la paciente debe de engordar, y hacemos un tratamiento para ello, tonificando el digestivo. Gana apetito y no tiene molestias digestivas. En la segunda semana ha ganado 2Kg. Se encuentra más tranquila y serena y desaparecen los dolores laterales de cabeza, apareciendo en la tercera semana dolor en la zona superior.

Vemos que están afectados muchos órganos y sacamos el calor del pecho. Es muy estudiosa y su carrera universitaria le exige no separarse de los libros, lo que ocasionalmente le produce dolor frontal de baja intensidad comparados con los que padecía antes de acudir a la consulta. Tomaba fuertes medicamentos para el dolor intenso, a los que ahora no le hace falta recurrir.

El tratamiento se prolongó hasta más o menos un mes y medio regulando su ciclo menstrual, el cual llega ya sin dolores; ha ganado unos tres kilos. No se repiten las molestias ni infecciones en el aparato genitourinario, y ocasionalmente tiene una ligera molestia frontal de cabeza, que según ella no llega a dolor cuando pasa largos períodos de estudio sin descanso y no ha desayunado bien.

Los miembros están siempre templados o calientes, nunca fríos y decidimos dar una sesión a los quince días.

Cuando viene a consulta después de las dos semanas, nos comunica que no ha tenido molestias, que se encuentra muy bien, y que además de agradecer su estado pues confiesa que vino con pocas ganas y sin esperanza, «pues lo había probado todo» ,que su cambio emocional no ha sido menos importante. Se siente muy segura y satisfecha.

Dos meses después del tratamiento no hay ningún tipo de sintomatología.

Por otras fuentes nos informan meses después, que su extrema delgadez fue debida a que hace unos años pasó por un fuerte período de anorexia.

Hoy todavía doy gracias a que se decidiera a probar en nuestra consulta, después según ella, de haber ido incluso a curanderos, por haber cambiado y mejorado tanto su vida.