Para que una consulta funcione hay que tener claras muchas cosas. Una de ellas y no menos importante que otras es el binomio amistad dinero.

En muchas ocasiones que por amistad no se cobra, o se hace un precio especial, o en el que únicamente se incluyen los gastos de material, puede dar lugar a que el tratamiento no funcione.

Puede parecer algo ilógico o desproporcionado, pero en muchas ocasiones es así.

La verdadera razón es que no se valore el tratamiento, no se le de la importancia que tiene, o al no costar ningún esfuerzo (en este caso económico), no se sigan las recomendaciones indicadas, con lo que los resultados, obviamente nunca serán los mismos.

En una ocasión, hace ya años, tuvimos que tratar a la madre y la hermana de un buen amigo, por esta razón se decidió no cobrar lo que habitualmente llevamos por los tratamientos.

Yo no entendía muy bien como no mejoraba más en concreto la hermana (su madre fue otro asunto), pues debía llevar un régimen conjunto al tratamiento para obesidad y hacer algunas cosas más, pero no mejoraba tanto. Un día caí en la cuenta, y de una manera u otra se le escapó que había estado el fin de semana de chuletada, y ese mismo día había tenido otra comilona.

Le pedí por favor hablar con ella fuera de consulta, y aunque no sea algo muy agradable, se le indicó que no estaba siguiendo las indicaciones del acupuntor, además venía diciendo que otros pacientes nuestros les iba muy bien, y a ella no.

Tuvimos que hacerle ver, su actitud cómoda, lo que suponía una pérdida de su tiempo y de nuestra dedicación, con lo que se decidió dejar el tratamiento. Ella se excusó y se opuso, pues deseaba continuar ardientemente, con lo que se comprometió de forma seria.

Esa semana obtuvimos más y mejores resultados que en todo el mes pasado.

Esto nos indica por experiencia, que el paciente debe comprometerse, o costarle de alguna forma un esfuerzo, ya de tiempo, trasladarse hasta nuestra consulta, ya económico, lo que sea. Pues así seguirá cualquier sugerencia positiva para su salud.

También es habitual entre nosotros, encontrar compañeros que prefieren no tratar ellos mismos a sus familiares directos o conocidos, por evitar estas y otras situaciones similares de falta de compromiso, que revierte de forma nociva en un concepto erróneo sobre la medicina que practicamos, y lo que es más grave, en perjuicio de su propia salud.